Después de ser torneada, la manilla es sometida al esmerilado. Una operación que consiste después de haber sido torneada en la remoción de la superficie ásperas de las piezas moldeadas y de la parte más impura del latón mediante cintas abrasivas de diferentes grados.
Existen dos procedimientos de esmerilado diferentes: con maquinaria automática o manual.
El proceso automático, para modelos de manillas más modernos y lineales, esto implica el uso de sistemas robóticos que garanticen productos finales uniformes con altos estándares de calidad.

El esmerilado manual está indicado para formas de diseño más sofisticadas y para toda la gama vintage: modelos con perfiles que son diferentes entre sí y que requieren intervención humana en grado de conceder aquel sabor típico artesanal.

Para las manillas redondeadas, luego del esmerilado sigue la vibración, que es útil para redondear y alisar las formas: manillas y placas son dejadas girar en un tanque especial por 8-10 horas hasta que se alcanza el nivel deseado.
Los artículos ahora están listos para ser cepillados y restaurados con dos pasajes casi contemporáneos: cepillado y restaurado.
El cepillado implica el uso de jabones especiales que pulen el producto dejándolo opaco. Se lleva a cabo casi exclusivamente con máquinas utilizando discos de tela trenzada que giran a gran velocidad y sobre los que se aplica una pasta abrasiva.
La etapa final es el restauro, mediante ruedas de algodón dando a las manillas el brillo final.

Muchos pasos, un solo territorio: aquel del Valle Sabbia. Las manillas de Linea Calí se crean y procesan exclusivamente en nuestra área de origen, para un Made in Italy que hoy es un símbolo de lujo en el mundo.
